Piel hipersensible o acneica frente al sol

Cómo elegir la protección solar adecuada si tu piel tiene necesidades especiales


La piel hipersensible y la piel acneica necesitan una protección especial contra los rayos solares.

Algunos tipos de piel necesitan atenciones especiales cuando se exponen al sol: la piel hipersensible o con tendencia al acné requiere protectores solares con características especiales para respetar sus necesidades específicas y evitar empeorar una situación ya de por sí delicada.
Aquí puedes ver cómo cuidar estos tipos de piel frente al sol.

Si tienes la piel hipersensible

La piel hipersensible es una piel que manifiesta una reactividad aún más pronunciada que la piel sensible y una mayor fragilidad frente a las agresiones externas.

La piel hipersensible puede ser una condición constitucional, pero es frecuente también en situaciones de deshidratación especial y fragilidad cutánea, debidas por ejemplo a tratamientos estéticos superficiales como el láser, el peeling y la luz pulsada.

Quien padece de dermatitis atópica, una patología dermatológica frecuente en la edad infantil pero que según los estudios observacionales afecta a un número creciente de adultos, muestra un grado de reactividad comparable, o mayor, al de la piel hipersensible.

Entre los diferentes factores que pueden desencadenar reacciones como rojeces, escozor y eritemas están los rayos ultravioleta UVA y UVB, por tanto, la exposición al sol es un tema especialmente delicado para este tipo de piel. Por otra parte, algunos ingredientes utilizados en general en todos los productos cosméticos y por lo tanto también en los protectores solares, pueden resultar poco tolerados.

Si la piel es sensible/hipersensible o hiperreactiva, lo primero que hay que tener en cuenta es preferir protectores solares formulados sin perfume, sin conservantes y sin otras sustancias que puedan causar intolerancias y alergias.

Lo segundo que hay que tener en cuenta a la hora de elegir protectores solares es que, entre la diferente gama de protección disponible, sean de protección alta (FPS 30 - FPS 50) o muy alta (FPS 50+), recordando que el FPS es el número que expresa la capacidad protectora frente a los rayos UVB, es decir la radiación ultravioleta con actividad proinflamatoria, y por tanto responsables del eritema solar.

Por tanto, aunque según el fototipo se puede optar por una protección media o baja, en los casos de piel sensible, es conveniente utilizar los productos con un FPS alto o muy alto que ayuden a ofrecer una protección de amplio espectro, es decir, tanto para los rayos UVB como para los UVA, igualmente implicados en los daños cutáneos.

La protección solar de amplio espectro consiste en el uso combinado tanto de filtros UVA como UVB, ingredientes regulados por la Unión Europea. Eso significa que en los protectores solares están autorizados un cierto número de filtros y solo en concentraciones concretas (ref. Reglamento (CE) nº 1223/2009, Anexo VI).
Los filtros solares son sustancias que filtran, es decir, impiden el paso de las radiaciones UVA o UVB, según un mecanismo que puede actuar por absorción, característico de los filtros orgánicos o por reflexión/difusión, típico de los filtros minerales (bióxido de titanio).

Todos los filtros autorizados son seguros para su empleo, sin embargo, algunos filtros de tipo orgánico pueden resultar menos tolerados en caso de hiperreactividad cutánea.
Por tanto, en caso de piel hipersensible, pueden ser más adecuados los protectores solares formulados exclusivamente con filtros de tipo mineral. Para el rostro concretamente pueden ser protectores con color en los que, además del dióxido de titanio, contienen pigmentos minerales adecuados para cuando se desea reducir las imperfecciones cutáneas y las posibles discromías de la pigmentación.

Generalmente el fototipo de una persona es el mismo en todo el cuerpo, por tanto, para cualquier zona expuesta al sol puede utilizarse el mismo producto. Ahora bien, hay que considerar que algunas partes del cuerpo no están habitualmente expuestas al sol o son en cualquier caso más delicadas. Por lo tanto, es recomendable un protector solar con FPS mayor por ejemplo para la nariz, los labios y las orejas, mejor aún si en forma de barra, práctico y, por supuesto resistente al agua.

Si tienes acné

Aunque las manifestaciones del acné parecen disminuir debido al efecto del sol, la mejoría es solo temporal y, por el contrario, la exposición imprudente puede empeorar las cosas.

El sol «seca» la piel, que parece menos grasa, tiene un efecto de reducción de la proliferación bacteriana; además las imperfecciones se camuflan con el bronceado y aparentemente el efecto es positivo.
Pero en realidad, los rayos ultravioleta y sobre todo los UVB, los más presentes durante el verano, agudizan los procesos inflamatorios, que son la base del acné y que a menudo se hacen más evidentes con la llegada del otoño.

Sin contar con que la exposición a los rayos solares provoca en la piel diferentes mecanismos de defensa, entre ellos (además de la formación de melanina) un engrosamiento cutáneo (hiperqueratinización) reconocido como un factor relacionado con la formación de comedones que pueden inflamarse y transformarse en pápulas y pústulas.

En los casos de piel seborreica con tendencia acneica no se debe renunciar a tomar el sol, pero es importante utilizar una protección solar con factor de protección muy alto, es decir, con FPS 50+ porque, con independencia de nuestro fototipo, es necesario contrarrestar lo más posible la acción proinflamatoria de los rayos UVB.
Además, los protectores solares para la piel propensa al acné están formulados para contrarrestar la queratinización y regular la producción de sebo y son no comedogénicos para ayudar a combatir la formación de los puntos negros.

Si quieres saber más sobre la piel propensa al acné y sobre cómo tratarla lee nuestros artículos:
Acné: qué es y cómo puedes combatirlo
Acné: el maquillaje que te ayuda a combatirlo

Incluso la piel hipersensible o acneica puede disfrutar de los beneficios del sol, recordando que, para el bienestar de la piel, además del protector solar adecuado, solo hay que seguir unas pocas pero esenciales medidas para su aplicación y para la correcta exposición.


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Te recomendamos en cualquier caso consultar con tu farmacéutico y/o tu dermatólogo que te aconsejarán lo mejor posible.

¿Sabías que?

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Este complejo exclusivo se basa en la acción sinérgica de los siguientes principios activos: la Niacina, la asociación patentada de Beta-Glucano/L-carnosina y la Vitamina E, para estimular las defensas biológicas naturales de la piel, contrarrestar la acción de los radicales libres y la fotoinmunosupresión, y fortalecer los mecanismos naturales de protección y reparación del ADN celular.