La piel de los niños. Las diferencias con respecto a la piel de los adultos y cómo tratarla.
 

Al nacer, el recién nacido se tiene que enfrentar a un ambiente completamente nuevo y su piel también se debe acostumbrar gradualmente al contacto con el aire y a temperaturas más bajas, además de tener que defenderse de las posibles agresiones externas.
A pesar de que los bebés nacidos a término ya tienen una barrera cutánea moderadamente formada, los estudios sobre la fisiología de la piel infantil indican que sigue cambiando hasta el segundo año de vida.

La piel del niño: ¿qué diferencias?

Como todas las partes del cuerpo, la piel de los niños va modificándose durante el proceso de crecimiento y se diferencia de la del adulto por 3 aspectos principales:

  1. el grosor de la epidermis es inferior, sobre todo es más fina la capa córnea, principal “barrera” de la piel, por tanto, la piel es más permeable de cara a las “amenazas” procedentes del exterior (agentes irritantes, alérgenos, microorganismos patógenos, etc.)
     
  2. la secreción sebácea es todavía poco activa y como consecuencia el manto hidrolipídico está poco desarrollado precisamente en la parte lipídica, es decir, la parte grasa, importante para el mantenimiento de la hidratación cutánea
     
  3. el pH cutáneo es ligeramente superior, por tanto, la protección ácida y la capacidad tampón de la piel es menor. El pH de la piel ayuda también a la defensa frente a los microorganismos hostiles y un aumento de estos puede por tanto favorecer el desarrollo de infecciones micóticas y bacterianas.

Estas características indican que la función barrera de la epidermis, o lo que es lo mismo, su capacidad “escudo”, es menor y por consiguiente la piel del niño está más expuesta a deshidratación y sequedad y es más vulnerable de cara a los agresores externos.

Frágil e inmadura, la piel infantil necesita también atenciones especiales frente al sol, porque los melanocitos son menos activos y tienen por tanto menor capacidad de producir la melanina.


¿Quieres saber de más?

Hace una pregunta a nuestros expertos

Todos los productos BioNike de las líneas TRIDERM, DEFENCE y PROXERA están formulados para reducir el riesgo de intolerancia y son adecuados para las pieles sensibles. De hecho están sometidos a la prueba del níquel, SIN conservantes, SIN perfume (o con perfume libre de alérgenos), SIN gluten, y elaborados con ingredientes rigurosamente seleccionados y controlados.

Te recomendamos en cualquier caso consultar con tu farmacéutico y/o tu dermatólogo que te aconsejarán lo mejor posible.

¿Sabías que?

La investigación BioNike ha elaborado una línea completamente dedicada a los más pequeños. TRIDERM BABY&KID está expresamente formulada y concebida para la piel de los recién nacidos y los niños pequeños, y comprende productos para la limpieza, con y sin aclarado, así como productos hidratantes y protectores. Ideal cada día para el cuidado de su piel, TRIDERM BABY&KID está indicada incluso en caso de malestar cutáneo, irritación en la piel y rojeces.

Además, BioNike ha pensado en ellos especialmente para la exposición solar, creando DEFENCE SUN Baby&Kid: fórmulas ideales para proteger la piel de los recién nacidos, pero estudiadas también para los niños a los que les encanta sentirse libres moviéndose y jugando con el agua y la arena.