La piel de los pechos durante el embarazo

La comunidad internacional, incluso Unicef, sugiere siempre optar por la lactancia como la mejor decisión posible, porque la leche materna ayuda al niño a desarrollar su sistema inmunitario, es rica en grasa y energía y muy completa por sí sola.

Las grietas en los pezones

No obstante, la lactancia materna es una decisión personal de las madres. A pesar de las indudables ventajas como la comodidad, el ahorro y el enriquecimiento de la relación entre madre e hijo, puede suponer también algunas molestias
Entre estas, la más común es la formación de grietas, o lo que es lo mismo, pequeños cortes que afectan al pezón, sobre todo a la altura de la base, en la areola que lo rodea.
Con algunas medidas paliativas las grietas se curan en poco tiempo, pero en ocasiones pueden volverse más graves y dolorosas, hasta el punto de ser causa frecuente del abandono de la lactancia.

Dos factores especialmente pueden ayudar a combatir la formación de las grietas del pecho:

  • una postura incorrecta a la hora de dar el pecho: es decir, cuando el niño se coge al pecho sin abarcar correctamente toda la areola con la boca
  • una toma demasiado larga: la duración de cada toma no debe superar los 15-20 minutos por pecho y hay que alternar un pecho en cada toma, de manera que la piel resista bien, sin inflamarse ni sufrir lesiones antes de que se acostumbre

Solo en contadas ocasiones, como en el caso del pezón invertido, existe una predisposición para la formación de grietas; en esta situación puede ser útil utilizar una pezonera.

Cómo prepararse lo mejor posible

Se recomienda empezar a preparar ya el pezón a la lactancia unas 6-8 semanas antes del parto, masajeándolo con delicadeza durante la ducha o el baño con un guante de crin mojado y aplicando después en la zona bien seca un producto emoliente e hidratante.

El cuidado de los pezones debe mantenerse durante todo el periodo de la lactancia. Por tanto, es conveniente aplicar con regularidad el tratamiento emoliente, mejor aún si lejos de la toma para que no interfiera en las sensaciones olfativas y gustativas del recién nacido.

Además, es mejor evitar lavar el pecho demasiadas veces al día; de hecho, existe el riesgo de eliminar el manto hidrolipídico que desempeña una función protectora de la piel y demasiados lavados pueden resecar la piel dejándola más expuesta a fenómenos irritativos y a molestas grietas.

Para profundizar en el tema de cómo mantener el bienestar de la piel durante el embarazo, lee nuestro artículo: La piel durante el embarazo


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Te recomendamos en cualquier caso consultar con tu farmacéutico y/o tu dermatólogo que te aconsejarán lo mejor posible.

¿Sabías que?

Para preparar el pecho a la lactancia es recomendable empezar ya antes del parto, aplicando en el pezón un tratamiento emoliente.